Cuando un cachorro de Cane Corso se queda solo, puede experimentar estrés, llorar, ladrar, destruir objetos o intentar escapar. Comprender por qué ocurre y cómo abordarlo es esencial para garantizar su bienestar y el de su familia.
Comprendiendo la ansiedad por separación
La ansiedad por separación no es simplemente que el cachorro “extrañe” a su dueño, sino una respuesta emocional intensa que provoca angustia real. Los cachorros, especialmente durante las primeras etapas de desarrollo, necesitan seguridad y rutinas. El Cane Corso, además, tiene un carácter sensible y una profunda necesidad de vincularse con su núcleo familiar.
Algunas señales comunes incluyen
• Llanto excesivo cuando el dueño sale.
• Rascado en puertas o ventanas.
• Destrucción de muebles, zapatos o juguetes.
• Falta de apetito cuando está solo.
• Salivación excesiva o jadeo constante.
• Hacer sus necesidades dentro de casa aunque ya haya comenzado el entrenamiento.
Conocer estos indicadores ayuda a actuar de forma temprana, evitando que el problema se agrave con el tiempo.
Cómo mejorar el vínculo con tu Cane Corso
Establecer una rutina estructurada
Los cachorros se benefician enormemente de la previsibilidad. Una rutina diaria clara ayuda a reducir estrés y proporciona seguridad. El Cane Corso, siendo una raza muy orientada al trabajo, necesita estructura.
Recomendaciones clave
• Comidas a horarios definidos.
• Paseos diarios con duración suficiente para liberar energía.
• Tiempo de juego y enriquecimiento mental, como rompecabezas para perros.
• Periodos de descanso en un área asignada, como una cama o caja.
Cuando el cachorro entiende qué esperar durante el día, la sensación de estabilidad disminuye la ansiedad.
Introducir la independencia de manera gradual
Es fundamental enseñar al cachorro a estar cómodo solo, incluso cuando sus dueños están en casa. Esto previene la dependencia excesiva.
Cómo lograrlo
• Practicar dejarlo en una habitación diferente por cortos periodos mientras permaneces en casa.
• Evitar reforzar el llanto o la protesta, esperar a que esté tranquilo antes de regresar o interactuar.
• Usar juguetes de mordida duraderos o dispensadores de comida para mantenerlo ocupado.
El objetivo es que el cachorro aprenda que estar solo no es negativo, sino un momento seguro y tranquilo.
Errores comunes al criar un Cane Corso
Evitar despedidas y bienvenidas exageradas
Los gestos emocionales intensos pueden reforzar la ansiedad. Un adiós efusivo puede alertar al cachorro de que algo “importante” está ocurriendo, y una bienvenida exagerada puede confirmar su angustia previa.
Lo ideal es
• Salir de casa de forma neutral, sin contacto prolongado.
• Al regresar, ignorarlo unos minutos hasta que esté calmado.
• Después ofrecer una caricia o palabras suaves sin demasiada excitación.
Este manejo ayuda a normalizar las entradas y salidas.
El papel del ejercicio y la estimulación
Un Cane Corso con exceso de energía es más propenso a desarrollar comportamientos ansiosos. Esta raza necesita actividad física constante para mantener equilibrio mental.
Sugerencias
• Caminatas de 30 a 60 minutos adaptadas a su edad.
• Ejercicios de obediencia básica.
• Juegos de rastreo o entrenamiento de olfato.
• Masticables seguros que permitan liberar tensiones.
La estimulación constante reduce el aburrimiento y permite que el cachorro descanse mejor cuando está solo.
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Cuando buscar ayuda profesional
Si, a pesar de los esfuerzos, el cachorro muestra signos intensos de ansiedad que persisten o empeoran, es recomendable consultar con:
• Un adiestrador canino especializado en modificación de conducta.
• Un veterinario conductual para evaluar si se requiere apoyo adicional.
La intervención temprana es clave para evitar que la ansiedad se vuelva crónica.
Resumiendo, manejar la ansiedad por separación en un cachorro de Cane Corso requiere paciencia, constancia y comprensión. La clave está en enseñarle desde pequeño a ser independiente, establecer rutinas claras, ofrecer suficiente actividad física y mental, y reforzar comportamientos calmados. Con el enfoque adecuado, el Cane Corso crecerá como un perro seguro, estable y emocionalmente equilibrado, capaz de disfrutar de la compañía de su familia sin sufrir cuando deba quedarse solo.
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