En esta publicación te explicamos qué es el cherry eye, por qué aparece con cierta frecuencia en el Cane Corso, cómo reconocerlo y cuáles son las opciones de tratamiento más recomendadas.
Qué es el Cherry Eye
El cherry eye ocurre cuando la glándula del tercer párpado del perro se prolapsa, es decir, se desplaza fuera de su posición normal. Los perros poseen una estructura ocular llamada tercer párpado o membrana nictitante, situada en la esquina interna del ojo. Esta membrana contiene una glándula lagrimal que produce aproximadamente entre el 30 % y el 50 % de las lágrimas del ojo. Cuando el tejido conectivo que mantiene esta glándula en su lugar se debilita, la glándula puede sobresalir hacia el exterior. Al quedar expuesta, aparece una masa redondeada, rojiza e inflamada, similar a una cereza, de ahí el nombre popular de la enfermedad.
Aunque la condición puede presentarse en cualquier perro, las razas de constitución pesada o con determinadas características anatómicas tienen mayor riesgo.
Predisposición del Cane Corso
El Cane Corso pertenece al grupo de los perros con cabezas grandes, piel facial relativamente suelta y estructuras oculares profundas. Estas características anatómicas pueden contribuir a una mayor probabilidad de que el tejido que sostiene la glándula del tercer párpado sea más débil.
Además, la enfermedad suele tener un componente hereditario. Si un Cane Corso proviene de líneas genéticas donde esta afección ha aparecido con frecuencia, el riesgo aumenta considerablemente.
La afección aparece con mayor frecuencia en cachorros o perros jóvenes, generalmente antes de los dos años. Sin embargo, también puede desarrollarse en perros adultos si existe debilidad estructural o inflamación crónica en el ojo.
Síntomas principales
El síntoma más evidente del cherry eye es una masa roja visible en la esquina interna del ojo. Sin embargo, no es el único signo clínico que puede presentarse. Entre los síntomas más comunes se encuentran:
• Protuberancia rojiza o rosada en el ángulo interno del ojo
• Inflamación ocular
• Secreción ocular excesiva
• Lagrimeo constante
• Irritación o picazón en el ojo
• El perro puede frotarse el ojo con la pata o contra objetos
En algunos casos el problema aparece en un solo ojo, aunque aproximadamente el 40 % de los perros afectados terminan desarrollándolo en ambos ojos. Si no se trata a tiempo, la exposición constante de la glándula puede provocar irritación crónica y afectar la producción normal de lágrimas.
Complicaciones si no se trata
Aunque el cherry eye puede parecer un problema estético, no debe ignorarse. La glándula del tercer párpado tiene una función importante en la lubricación ocular. Si la glándula permanece prolapsada durante mucho tiempo, pueden aparecer complicaciones como:
• Conjuntivitis crónica
• Inflamación persistente
• Infecciones oculares recurrentes
• Daño en la producción de lágrimas
• Desarrollo de Queratoconjuntivitis seca, conocida como “ojo seco”
El ojo seco es una condición mucho más difícil de tratar y puede afectar seriamente la salud ocular del perro a largo plazo.
Diagnóstico veterinario
El diagnóstico suele ser clínico, es decir, el veterinario puede identificar el problema mediante una inspección visual del ojo. Sin embargo, también puede realizar pruebas adicionales para evaluar la producción de lágrimas y descartar otras enfermedades oculares. Una prueba común es el test de Schirmer, que mide la cantidad de lágrimas producidas por el ojo. Esto permite verificar que la glándula afectada sigue funcionando correctamente. El diagnóstico temprano es importante para determinar el mejor enfoque terapéutico.
Tratamiento
El tratamiento del cherry eye puede dividirse en dos enfoques: tratamiento médico temporal y tratamiento quirúrgico.
Tratamiento médico
En algunos casos tempranos o leves, el veterinario puede intentar reducir la inflamación mediante:
• Gotas oculares antiinflamatorias
• Antibióticos tópicos
• Lubricantes oculares
Sin embargo, este tratamiento rara vez soluciona el problema de forma permanente. Generalmente solo reduce temporalmente la inflamación, pero la glándula vuelve a protruir.
Tratamiento quirúrgico
La solución más efectiva es la cirugía para reposicionar la glándula. Actualmente, el procedimiento más recomendado consiste en recolocar la glándula en su posición original y fijarla con suturas. Es importante destacar que no se recomienda retirar la glándula, práctica que se realizaba hace décadas. La eliminación puede causar una reducción importante en la producción de lágrimas, aumentando el riesgo de ojo seco crónico. Las técnicas quirúrgicas modernas, como la técnica de bolsillo o “pocket technique”, tienen tasas de éxito bastante altas. La recuperación suele ser rápida, y el perro generalmente debe usar collar isabelino durante una o dos semanas para evitar que se rasque el ojo.
Prevención y cuidados
Aunque no siempre se puede prevenir el cherry eye, existen algunas medidas que pueden ayudar a reducir riesgos
• Elegir criadores responsables que controlen problemas hereditarios.
• Revisar regularmente los ojos del perro, especialmente durante su etapa de cachorro.
• Acudir al veterinario ante cualquier inflamación ocular.
• Evitar que el perro se rasque los ojos si hay irritación.
En el caso del Cane Corso, la selección genética adecuada es uno de los factores más importantes para disminuir la incidencia de esta condición en futuras generaciones.
Resumiendo, el cherry eye es una afección ocular relativamente frecuente en razas como el Cane Corso. Aunque puede parecer un problema menor, en realidad implica la protrusión de una glándula esencial para la salud ocular del perro. Reconocer los síntomas a tiempo y acudir al veterinario permite tratar la condición de forma efectiva, generalmente mediante cirugía correctiva. Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la mayoría de los Cane Corso afectados pueden recuperarse completamente y mantener una buena salud ocular a largo plazo.